Social Security es el programa público de pensiones de Estados Unidos, creado en 1935 durante la Gran Depresión. Es un sistema de reparto: los impuestos sobre la nómina (FICA) que pagan los trabajadores actuales financian los beneficios de los jubilados de hoy.

¿Cómo se gana el derecho?

Los trabajadores acumulan "créditos" a lo largo de su vida laboral; se necesitan alrededor de 40 créditos (aproximadamente 10 años de trabajo cotizado) para tener derecho a la pensión de jubilación. El monto del beneficio se calcula con base en los 35 años de mayores ingresos del trabajador, ajustados por inflación.

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La edad de retiro y el incentivo a esperar

Una característica central es que la edad de retiro influye fuertemente en el monto:

Lección transferible

El diseño estadounidense premia explícitamente retrasar el retiro. Es un principio que también aparece en México: en la Cesantía en Edad Avanzada del IMSS, esperar de 60 a 65 años eleva el porcentaje de la pensión del 75% al 100%.

El debate del fondo fiduciario

Social Security mantiene un fondo fiduciario (Trust Fund) que ha acumulado excedentes históricos. Las proyecciones oficiales advierten que, por el envejecimiento poblacional, ese fondo podría agotar sus reservas en las próximas décadas, momento tras el cual los ingresos por nómina solo cubrirían una parte de los beneficios prometidos. Esto no significa "quiebra", pero sí presiona a reformar el sistema (subir edades, ajustar impuestos o beneficios).

Los complementos: 401(k) e IRA

Social Security nunca fue diseñado para ser la única fuente de ingreso en el retiro; su tasa de reemplazo es moderada. Por eso los estadounidenses se apoyan en:

El paralelismo con México: Social Security es al reparto lo que la Ley 73 al IMSS; los 401(k) e IRA cumplen el papel de las aportaciones voluntarias y los PPR. En ambos países, el ahorro privado decide la calidad del retiro.