La Modalidad 40, formalmente Continuación Voluntaria al Régimen Obligatorio (también conocida como COVORO), es un esquema que permite a quienes cotizan bajo la Ley del Seguro Social de 1973 seguir aportando al IMSS después de haber dejado de trabajar para un patrón. Su atractivo es directo: la pensión de la Ley 73 se calcula con el promedio del salario base de cotización de las últimas 250 semanas (aproximadamente los últimos cinco años), de modo que elevar ese salario en el tramo final puede multiplicar la pensión de manera considerable.

¿Quién puede inscribirse?

Para acceder a la Modalidad 40 se deben cumplir, en términos generales, tres condiciones:

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Es un esquema pensado para personas de la Ley 73 —quienes empezaron a cotizar antes del 1 de julio de 1997— porque solo bajo ese régimen el salario promedio final tiene un peso tan determinante en el cálculo de la pensión.

¿Cómo se calcula la cuota?

El asegurado paga una cuota mensual sobre el salario con el que decide registrarse, que puede llegar hasta el tope de 25 UMA. La cuota corresponde a un porcentaje de ese salario que cubre los seguros de Retiro, Cesantía en Edad Avanzada y Vejez e Invalidez y Vida. A raíz de la Reforma de Pensiones de 2020 (publicada en el DOF el 16 de diciembre de 2020), este porcentaje dejó de ser fijo y sigue una cuota progresiva escalonada que aumenta cada año hasta estabilizarse alrededor de 2030.

Idea clave

Cuanto más alto el salario registrado y más meses se cotice cerca del retiro, mayor el promedio de las 250 semanas. Pero la cuota también sube con el salario: el punto óptimo no es siempre "cotizar al tope desde el primer día", sino encontrar el equilibrio entre lo aportado y la pensión obtenida.

El error más común: empezar demasiado pronto

Muchas personas se inscriben a Modalidad 40 cinco o seis años antes de pensionarse pensando que "mientras más tiempo, mejor". En realidad, como la pensión solo mira las últimas 250 semanas, cotizar muchos años al tope puede significar pagar cuotas elevadas que no incrementan proporcionalmente la pensión. Para la mayoría de los perfiles, basta con cubrir poco menos de cinco años al salario adecuado.

El factor de la edad de retiro

La pensión por Cesantía en Edad Avanzada aplica un porcentaje según la edad: a los 60 años se reconoce el 75% de la cuantía, y este porcentaje sube escalonadamente hasta el 100% a los 65 años (pensión por Vejez). Decidir entre retirarse a los 60, 64 o 65 años cambia sustancialmente el resultado y debe analizarse caso por caso.

¿Conviene en mi caso?

La Modalidad 40 puede transformar una pensión modesta en una pensión muy superior, pero implica desembolsar cuotas importantes durante varios años. La decisión depende de variables personales: semanas cotizadas, salario promedio histórico, edad, expectativa de vida y capacidad de ahorro. Por eso conviene apoyarse en un estudio actuarial individualizado que compare escenarios antes de inscribirse.

Importante: este artículo es informativo y general. Las cifras de cuota, UMA y porcentajes cambian cada año; verifica siempre con el IMSS y considera asesoría profesional antes de tomar una decisión.