La Reforma de Pensiones de 2020, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 16 de diciembre de 2020, es el cambio más profundo al sistema de cuentas individuales desde su creación en 1997. Su objetivo central: elevar las pensiones de los trabajadores de la Ley 97, cuyo nivel proyectado de reemplazo resultaba insuficiente.

1. Aumento gradual de la aportación

El cambio de mayor impacto es el incremento de la aportación total a la cuenta individual, que pasa de alrededor del 6.5% del salario hacia aproximadamente 15% en un periodo de transición que se extiende durante varios años. Casi toda esa alza recae en el patrón; la aportación del trabajador prácticamente no cambia. Más ahorro acumulado significa, en el largo plazo, pensiones más altas.

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2. Menos semanas para la Pensión Mínima Garantizada

Para acceder a una pensión por parte del Estado, la reforma redujo el requisito de semanas cotizadas que en su diseño original llegaría a 1,250: el umbral de entrada bajó a 750 semanas y sube de forma gradual hasta 1,000 semanas hacia 2031. El propósito es que más trabajadores —especialmente con trayectorias laborales intermitentes— alcancen una pensión.

3. Pensión Mínima Garantizada más flexible

La Pensión Mínima Garantizada (PMG) dejó de ser un monto único. Ahora se calcula con una fórmula que considera la edad, el salario base y las semanas cotizadas del trabajador, de modo que quienes cotizaron más o con mejor salario obtienen una PMG mayor. Esto amplía la cobertura de la red de protección.

4. Topes a las comisiones de las AFORE

La reforma estableció que las comisiones que cobran las AFORE no podrán exceder el promedio de referencias internacionales (sistemas comparables como los de Estados Unidos, Chile y Colombia). El resultado ha sido una reducción significativa de comisiones, lo que deja más rendimiento neto en la cuenta del trabajador.

¿A quién beneficia más?

A los trabajadores jóvenes de la Ley 97, que verán acumularse la mayor aportación durante toda su vida laboral. El efecto es menor para quienes están a pocos años del retiro, simplemente porque tendrán menos tiempo de aportar bajo las nuevas tasas.

El efecto colateral en la Modalidad 40

La reforma también modificó las cuotas de la Continuación Voluntaria (Modalidad 40), que pasaron de un porcentaje fijo a una cuota progresiva escalonada que sube cada año durante la transición. Para quienes consideran este esquema bajo la Ley 73, el costo de inscribirse hoy no es el mismo que el de años anteriores, lo que vuelve aún más relevante un análisis actuarial del momento óptimo.

En resumen: la Reforma 2020 mejora estructuralmente las pensiones de la Ley 97, pero su beneficio depende de cuántos años te falten para el retiro. Cada perfil debe revisarse con números propios.